Los Robo-Advisors, tus nuevos asesores financieros en la era digital

RoboAdvisor Revista Pivot

Se aproxima el tiempo de aguilandos, y una vez comprados los regalos, es posible que tengamos algo disponible para el ahorro. De ser este el caso, usualmente podríamos pensar en invertir o contactar a algún asesor financiero para que nos auxilie en esta tarea. Tal vez acudamos a algún banco a depositarlo en una cuenta de ahorro o una Casa de Bolsa, más sin embargo, con esta última opción se puede tener la idea que están disponibles sólo para personas muy acaudaladas.

Las cosas han cambiado, la Era Digital es un hecho y el avance de tecnología en el sector financiero no es la excepción. El concepto de Fintech nació de la demanda de mejores servicios financieros, más baratos y rápidos.  Y en este caso, la Banca de Inversión se posiciona para un cambio radical en el modelo de negocio a través de los llamados Robo-Advisors, los cuales son sistemas automatizados que construyen portafolios de inversión partiendo de ciertas características del cliente, como tolerancia al riesgo y horizonte de tiempo o plazo. Los componentes de dicho portafolio por lo general están sujetos a los cambios de algún índice de precios o de algún fondo formado por instrumentos de renta fija o variable.

¿Suena bien no? ¿Pero cuál es la ventaja que nos ofrecen? Muy sencilla, pueden servir a una persona o a un millón de igual manera, pueden procesar más datos y escenarios más eficientemente y tal vez la más importante, es que por lo general los instrumentos en los que se invierte son los llamados Exchanges Trade Funds (ETFs) que ofrecen ahorros significativos en comisiones. Además de esto, como cualquier otro programa o software, son capaces de ser programados a través de ciertos algoritmos de optimización, para cambiar la estrategia, diversificarse o hacer una redistribución del riesgo de un activo al otro.

Mencionemos un ejemplo sencillo, la estructura original de un portafolio puede ser 60% acciones y 40% bonos, a través del tiempo, dicha composición puede cambiar debido a fluctuaciones del mercado. Si las acciones tienen un buen año, el valor de mercado de las mismas sube y esto se puede traducir en un incremento porcentual, es decir, en lugar del 60% establecido en un principio para renta variable, puede que ahora sea un 70% del total del portafolio.  Esto por consiguiente hace más riesgosa la inversión, y es ahí donde nuestro Robo-Advisor es capaz de programar un proceso de rebalancing. Empezará a realizar de manera automática la venta de algunas acciones y compra de bonos, para volver a alcanzar un nivel óptimo de 60-40.

¡Wow! Pero la cosa no para ahí; como es de esperarse este proceso se traduce en reducción de costos, y por consiguiente el mercado financiero en general se hace más accesible y se necesita menos inversión inicial para poder entrar al juego. ¡Una democratización del sistema financiero!

En los Estados Unidos, ya hay varios ejemplos de los mismos, compañías como Schwab, Betterment o Wealthfront han acaparado el nicho de mercado, y los activos administrados se han acelerado significativamente en los últimos años, inclusive acaparando parte del mercado para fondos para el retiro (IRAs) o lo equivalente a las AFORES en México. Aquí una gráfica que muestra el detalle.

Como cualquier otra empresa, estos nuevos esquemas o modelos de negocio tienen sus retos, como lo es alcanzar otros segmentos de mercado, sobre todo clientes de edad avanzada, así como poder replicar esa confianza o intimidad que crea un asesor financiero en persona. La pregunta es, ¿Dejaría que un Robo-Advisor maneje su ahorro para el retiro? ¿Estará cerca una revolución similar en la banca patrimonial para México?



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