Las cookies son tus “amigas”

cookies-internet

Todos tenemos algún amigo informático o que sabe de ordenadores que nos ha dicho que no aceptemos las cookies o que nos ha dicho la manera de navegar por la red sin verse afectado por las mismas. Pero, ¿qué son las cookies?, ¿para qué sirven?

Por definición “es una pequeña información enviada por un sitio web y almacenada en el navegador del usuario, de manera que el sitio web puede consultar la actividad previa del usuario”.

Pueden servir simplemente para que no tengamos que introducir todo el tiempo nuestro usuario y contraseña o hasta para conseguir información de los hábitos del usuario.

¡Nos espían! ¡Sálvese quien pueda!

Pues sí… pero vamos a ser nosotros los que espiemos si nos dedicamos al marketing.

En mi artículo anterior ¿En qué consiste el Marketing? mencionaba que se ha de realizar un estudio de mercado para saber a quién, dónde, cómo y a cuánto vender nuestro producto. Pues bien, dichas cookies nos ayudan a obtener esos datos de los usuarios y clientes potenciales.

¿Cómo utilizarlas y para qué? Con los datos que te proporcionan, podemos ahorrar mucho tiempo y dinero y, sobre todo, saber si nos estamos dirigiendo hacia las personas que nos interesan.

No sé si se han percatado que, por ejemplo, cuando están en Facebook aparece publicidad a la derecha que coincide en un buen porcentaje con nuestros intereses (o por lo menos los intereses de los que informaste a Facebook cuando te diste de alta) y suele ser de negocios de la zona; o bien es una publicidad sobre un artículo del que buscaste información y que no llegaste a comprar. Pues bien, eso es gracias a las cookies y vas a tener que utilizarlas para llegar a tu clientela, fidelizarlos y venderles tu producto.

Las estadísticas proporcionadas por las cookies que más utilizo yo son las de Google Analytics (a través de la página del restaurante www.restaurant-lobjectif.com) y Facebook (a través de la página del Hotel Berlaymont https://www.facebook.com/HotelBerlaymontBrussels/).

Para darles un ejemplo de cómo me sirvieron a mí dichas estadísticas:

Trabajo en un hotel en la zona de la Comisión Europea en Bruselas que tiene un restaurante en el interior en el que las ventas bajaban en picado desde hacía años. ¿Con qué problema me encontraba para subir ventas? Muy fácil, ¿cuántos de nosotros hemos ido a un restaurante de un hotel de nuestra ciudad? A casi nadie se le ocurre pensar que el restaurante de un hotel no sólo es para los clientes alojados y a los clientes alojados (sobre todo en un hotel de negocios cómo es este) no les dan ganas quedarse encerrados en el hotel después de todo el día enclaustrados en el despacho, por lo que van a cenar fuera.

Empecé dándole identidad propia al restaurante ya que se le menciona en la página del hotel, como es natural, pero le creé una página propia e hice que el servicio técnico abriera una línea de teléfono aparte para que la gente que quisiera reservar no tuviera que pasar por la recepción (si llamas a un restaurante y te contestan “hotel ‘X’ buenos días” la reacción normal y natural es pensar que te has equivocado de número).

Para ganar visitas en la página, aproveché que nuestro Chef era el mexicano Alejandro Álvarez, alumno indirecto de Martín Berasategui (Chef español con 7 estrellas Michelin) así que añadí links a la página Facebook de Alejandro (que le creé yo para la ocasión) y a la página del restaurante de Martín. Separé la página por partes: “Entradas”, “Tapas”, “Carta”, “Menú del mes”, “Promociones” y “Contacto”.

Para ganar aún más visitas y participación de los clientes potenciales, creé un blog Cooking with Alex en el cual Alejandro compartía recetas revisadas de Martín Berasategui y otras propias. Todas las semanas tenía que estar detrás de Alejandro para que me diera una receta (que se pudiera hacer en Bélgica con los productos que tenemos aquí, no vale cualquiera), hacerla, sacar una foto, transcribirla al francés y al inglés, hacer la promoción en la página de Facebook del hotel y en la de Alejandro.

En total entre él y yo necesitábamos un día y medio de trabajo para estar al día con las publicaciones y funcionó, las visitas a la página aumentaron de un 40%. Genial, ¿verdad? Pues no, las visitas que aumentaron no eran las visitas que me interesaban para incrementar las ventas pues la mayoría eran de gente que vive en México y que, lógicamente, no iban a venir al restaurante para probarlo. Estaba claro que estábamos malgastando el tiempo y el dinero.

Al mismo tiempo que analizada dichas visitas, pude comprobar que desde el principio la gente entraba principalmente en tres páginas del sitio: “Carta”, “Promociones” y “Tapas”. No hay ningún restaurante en la zona que haga comida española con lo que ataqué por ahí: aproveché la iniciativa de la Oficina de Turismo española de Bruselas con su Semana de la Tapa; creamos un menú especial de tapas con recetas de Martín Berasategui, hice una promoción con un menú de Tapas Discovery con el que salía más barato pedir 5 tapas de golpe que una sola e hice un concurso en Facebook con el que la gente tenía que elegir sus 5 tapas favoritas y compartir la página del concurso para poder ganar un menú tapas para dos, tuvimos que rechazar a gente de tantas reservas exteriores que nos caían.

¿Qué obtenemos con esta experiencia? Si no hubiéramos tenido las cookies y con ellas las estadísticas, hubiéramos continuado con el blog y nos hubiera salido caro, pues Alejandro hacía horas extra que había que pagar o devolvérselas para nada, las ventas no aumentaban. Por otro lado, supimos hacia dónde dirigirnos para hacer promociones.



There are no comments

Add yours